miércoles, 21 de mayo de 2014

LA MEDUSA

No gastes otro carrete del tiempo
sin poner esta medusa en la garganta del niño.
Lo torturará por siempre,
Pero el veneno en su sangre lo librará del peligro.

Cuando la hayas sembrado,
Léele el cuento del guerrero de piedra,
De las princesas que se convertían en monstruos
Si tomaban la píldora de las ideas,
Se defenderá del ultraje de caballeros torcidos que lo pretendan,
y a los salvajes del bosque podrá confinarlos a los desiertos,
y si es uno de los anteriores, que la medusa extienda
filamentos de venganza hasta las cavernas de su cráneo.

Es nuestra obigación plantarla, y ya verás que muy pronto
El rojo habrá inundado al verde y al blanco.


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miércoles, 14 de mayo de 2014

TIPOS DE MAESTROS (Y LOS ALUMNOS QUE LOS ACOMPAÑAN)


Quiero aprovechar que mañana es día del maestro para hablar un poco sobre esas personas que ejercen una influencia fundamental en la vida de todos, para bien o mal, que trabajan duro y constante (a menos que haya alguna marcha a la que asistir), y que no siempre tienen los mejores sueldos (excepto aquellos que ganan más que el presidente, por alguna extraña razón). Trataré de condensar los tipos de profesores y las reacciones de su alumnado más comunes, que desde luego no son etiquetas, y que no son exclusivas, es decir, muchos profes caen en más de una categoría.

FACILITADORES DEL SER.

Estos maestros y maestras ven el justo valor de cada uno de sus alumnos, distinguen que todos tienen capacidades, sólo que tan diversas como el número de educandos a su cargo, y no suelen hacer distinciones de ningún tipo al momento de compartir sus conocimientos, porque los dan con la más infinita generosidad. Son la clase de humanos que tienen una sabiduría mucho más profunda que la erudición, puesto que ese umbral hace mucho que lo traspasaron, y que su sola presencia inspira respeto, por lo que no necesitan imponer ningún autoritarismo. Por el contrario, suelen ser serenos y amables, y no escatimar al momento de reconocer los aciertos, los cuales pretenden potenciar. Muestran tal pasión y amor por su materia, y por la pedagogía, que la disciplina va implícita, y tampoco tienen que ir detrás de nosotros a reglazos. Simplemente, si queremos estar a su altura, nos tenemos que poner a trabajar. Son aquellos cuya voz todavía escuchamos, años después de haber tenido el honor de recibir sus palabras.


SU GRUPO SUELE SER: Eficiente, integrado y empoderado, sin un sentido de la competencia, sino de la cooperación y el avance. Los alumnos tienen una autoestima sana, sin dejar de estar conscientes de lo que necesitan mejorar, y se sienten en constante expansión, a veces no solo mental o física, sino también espiritual. Todo el grupo -o la mayoría- está conforme y se siente apreciado, por lo que el ambiente suele ser propicio para crear y compartir, y se siente ya un cierto aire de profesionalismo y madurez, aunque aún se esté en la academia. 



LOS BUENA ONDA.

Son esos profes que tienen un gran entusiasmo por la enseñanza, que tal vez aún son jóvenes, y que unos años más tarde es posible que se conviertan en "facilitadores del ser". Mientras tanto, son los que en lugar de clase preparan un show de stand up comedy, que invitan al debate, que se actualizan constantemente, están abiertos al diálogo y fomentan la conciencia crítica, y que bajo ningún concepto están de acuerdo en coartar a los alumnos, por lo que a veces sus clases corren el riesgo de descender al caos... excepto porque todos esperan con buena disposición esa hora en la que pueden hacer algo distinto, como poner los mesa-bancos alrededor del salón, escuchar música, mascar chicle o preguntar sus dudas sobre sexo.

SU GRUPO SUELE SER: Dinámico y entusiasta. Los debates a veces se ponen que arden. Crece en los alumnos una enorme necesidad de abarcar más, de preguntar más, de criticar lo establecido, de cuestionarlo todo. El lado negativo puede ser que muchas veces estos alumnos corren el riesgo de nutrir la plaga que enfrentamos hoy de sabelotodos y pseudointelectuales, demasiado proclives al juicio, la agresividad y la fantochería, pero en general un profesor de éstos nos ayuda a crecer y a tomar responsabilidad de nuestro propio pensamiento. 


ÌDOLOS INFLEXIBLES

Son aquellos que son realmente serios en su clase, que no se andan con tonterías, tienen una personalidad arrolladora, y que, más que con teoría, nos ilustran con su ejemplo. A lo mejor nos aburrimos en su clase, pero cuando los vemos poner en práctica en su vida profesional lo que intentaban transmitirnos con palabras, nos quedamos con la boca abierta. Ellos son como una enciclopedia en su área, nos van a retar siempre, generalmente son estrictos, intransigentes, y gozan con cargarnos de trabajo. Muchos terminamos esperando su clase en medio de estertores y sudor frío, y, sin embargo, seguimos admirándolos en secreto. Son aquellos con los que hasta el cínico de la clase se tiene que cuadrar, si no quiere sufrir una humillación pública, y acabar atravesado como mariposa disecada con la lengua aguda y brillante de ese hombre o mujer imponente.

SU GRUPO SUELE SER: Cabría esperar que fuera timorato o sumiso, pero no. Suele estar, más bien, inspirado. La mayoría del grupo responde ante los altos estándares que propone el instructor con el inmenso deseo de alcanzarlos, no importa qué se tenga que sacrificar, o el esfuerzo que implique. Lo malo es que se crea un ambiente de competencia, y que a veces luchamos demasiado, a costa de la salud mental o física, o vemos tan por encima a ese Gran Maestro que si no nos aprueba terminamos en terapia psicológica.



LOS QUE CUMPLEN CON SU TRABAJO.

Son los que tienen una forma tradicional de enseñar, que se apegan a un programa, a los que les interesa mucho inculcar valores morales y disciplina. Son las misses que ponen letreros y muñequitos por todas partes, o el profesor de sindicato que toma todos los seminarios que puede, anhelando en secreto la comida gratis. Te exponen con diligencia cada tema, la mayoría de las veces muy bien, sin dejarte una sola duda, pero ya no van más allá. Les encanta el orden, seguir horarios, dictar apuntes, asegurarse de que no se porten mal los muchachos. No obstante, a pesar de que parecen ser tan cuadrados o que algunos incluso sean mediocres, son las personas que, cuando se jubilan, lloran a mares, puesto que no conciben su vida sin enseñar. Desde niños soñaron con estar frente a un pizarrón, nacieron para eso, y por esa vocación y entrega algunos sí que logran volverse entrañables.

SU GRUPO SUELE SER: Eficiente. Se sacan buenas calificaciones -o eso intentan-, que es la meta máxima en este modelo de educación, y aspiran a ser buenos y útiles para su sociedad, lo que sea que eso signifique. Recordando un poco el sistema de reforzamiento de mi escuela primaria, estos son los grupos que siempre ganaban los banderines de "buena conducta", "higiene", "aprovechamiento", y todas esas ondas. El lado feo es que son los que te acusan con la maestra porque no son capaces de enfrentar los conflictos por sí solos, y a veces se vuelven arrogantes, mojigatos, reprimidos o corren el peligro de convertirse en los relamiditos que te hacen la vida imposible en tus trámites burocráticos. 

INVOLUNTARIOS.

Son esos que se supone que te enseñen una cosa, pero terminan distrayéndose tanto, que su supuesta materia es lo último que tocan. Es el clásico maestro que te cuenta sus problemas matrimoniales, en lugar de dar cátedra. Dan la impresión de que su vida es un desastre, de que ya todo les importa un rábano, o de que se les olvidó lo que fueron a hacer allí. Hay un monólogo de Chéjov que se llama "Sobre el daño que causa el tabaco" que recomiendo mucho leer, en el que el conferencista está tan sobrepasado por la vida, que sus oyentes nunca se enteran del daño que causa el tabaco. Es más, si no mal recuerdo, en algún punto se pone a fumar. El caso es que, sin querer, son ellos quienes te introducen a lo mundano, a los problemas reales de la vida diaria, o sus divagaciones son interesantísimas y aplicables... pero resulta que nos tenían que enseñar Historia, no pasarnos recetas de cocina. 

SU GRUPO SUELE SER: Disperso, apático e inconforme. Es esa clase en la que aprovechan para comer furtivamente las papitas que sobraron, se hurgan las uñas, le pasan una carta a la amiga, revisan el celular y dibujan caricaturas ofensivas de la directora, y luego, a la hora en que están a punto de reprobar, protestan hasta el cansancio porque la culpa la tiene el maestro que no les enseñó nada. Bueno, nada como para contestar una sola pregunta del examen, pero cuando, años después, tu novia Lolita te manda al diablo, de súbito recuerdas aquel manual para superar relaciones fallidas y tormentosas que recibiste gratis en la secundaria. 


GURÚS Y "VACAS SAGRADAS".

Son una suerte de celebridades, pues gozan de mucha fama y prestigio., que pueden tener méritos o no, pero cuyo principal rasgo es que son individuos con el ego inflado, en el mejor de los casos, si no es que poseen algún trastorno de la personalidad. Les encanta tener vasallos que los vean como un ente superior, y sobrestimar sus propios logros. Tienden a inducir a los alumnos a una determinada ideología, y excluir, o hasta amenazar con una de sus sonrisas encantadoras, a quienes osen cuestionar sus fundamentos. Son astutos, carismáticos, a veces incluso tienen una inteligencia extraordinaria, y saben vender una imagen y un concepto: son grandes maestros, pero de la autopublicidad y la manipulación. Son del tipo de señores y señoras que acosan sexualmente a sus alumnos y, si tienen suerte, hasta se conchaban a alguno.

SU GRUPO SUELE SER: Sectario y enajenado. Todo lo que dicte el profesor es ley, y nadie debe nunca, jamás, por ningún motivo, dudarlo. Recuerdo esta ocasión, en uno de los centros educativos donde fui a parar, cuando se dignó a visitarnos uno de estos personajes y muchos compañeros apuntaban hasta la última palabra, como los animalitos del jurado en Alicia en el país de las maravillas, cuando en realidad no venía al caso y la reunión tenía un carácter de grilla política, más dañina que enriquecedora. Sus discípulos reciben cualquier basura como si fuera de oro, y no es que el maestro no ofrezca nada valioso, pero quiero decir que no saben discernir lo uno de lo otro, mientras que los disidentes estamos obligados a fingir que estamos de acuerdo si no queremos sufrir las terribles consecuencias, lo cual nos convierte en hipócritas.

LAXOS

Son aquellos que, en el lado opuesto al anterior, no ejercen ningún tipo de control o influencia sobre los alumnos, y parece que están aterrorizados. Llegan a la clase torpes y apocados, por lo que las cosas se les van de las manos completamente y nadie les tiene respeto, mucho menos los ve como figuras de autoridad. No saben hacerse escuchar, y a veces no pueden manejar ni sus propias emociones, por lo que terminan gritando como urracas, aporreando el escritorio con el borrador o un libro, peleándose con un imberbe como si fuera de su edad, con su asiento lleno de tinta o chinchetas, o de plano con una crisis nerviosa en el hospital.

SU GRUPO SUELE SER: Caótico y abusivo. Son los grupos que parecen una jaula de gatos psicòticos, llenos de basura, griterío, bullying, malos entendidos y a veces violencia de todo tipo. Son los alumnos que después podrían convertirse en personas proclives al abuso y el maltrato, o los que han difamado a la anarquía por su gusto por la destrucción y por lo que parece ser la idea de que el respeto es otro factor de opresión, y no una condición básica para la convivencia humana.


"DIFICULTADORES".

Es gente que no merece el nombre de educador, y que ni siquiera lo quiere porque es obvio que carece de vocación. Son personas vacías, sádicas y frustradas, que van a su trabajo a regañadientes, con el único incentivo de hacer sufrir a las personas a su cargo. Ponen en evidencia los defectos y errores de quienes han elegido como sus víctimas -porque no se les puede llamar de otro modo- y tienen a sus predilectos,  no porque realmente los valoren, sino para denostar a los que no les caen bien a un nivel subjetivo, o incluso envidian. Se quejan todo el tiempo de lo poco que les pagan, gritan cuando no es necesario, amedrentan a los que ya han debilitado, hacen comentarios sexistas o racistas por costumbre, polarizan al grupo a propósito, proyectan sus amarguras personales en la clase, y tanto circo es para ocultar la única verdad: que son unos incompetentes perezosos sin nada que aportar.

SU GRUPO SUELE SER: Ineficiente, tenso y con ideas distorsionadas sobre sí mismos y su entorno. Los favoritos, que tal vez si tenían talentos naturales al principio, se echan a perder o se estancan, sin mencionar que se vuelven fatuos e insoportables, los de en medio se vuelven lambiscones para no perder su inmunidad precaria, y los pateados sienten que su vida no vale para nada, que todo lo hacen mal o no es suficiente, y sé de casos que han desembocado en suicidio. 


Esos son los maestros que yo tuve (más o menos). ¿Y los de ustedes cómo eran?


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miércoles, 7 de mayo de 2014

UN TÍTERE ROTO.


El abuelo de Amanda era dueño de una juguetería de gran éxito, que sería como cualquier otra, excepto porque tenía la característica especial de incluir un hospital de muñecas. Desde adolescente, Amanda aprendió a restaurar, y pronto se volvió aún mejor que su abuelo y su fallecida madre a la hora de dejar cualquier juguete como nuevo. Para su familia, el hospital de muñecas había sido siempre una tradición sagrada, y ella no podría jamás decirle a su abuelo lo harta que estaba de insertar cabellos y pintar caritas descascaradas, también porque era su único sustento y él ya no tenía la fuerza para atender el negocio. Sí le comunicó que quería estudiar, aparte de seguir atendiendo el taller por la tarde, y el abuelo la apoyó con aparente aplomo, pero se enfermó de gravedad el mismo día en que ella tenía su examen de admisión.


—Güerita... ¡Güerita!

Amanda se vio obligada a cortar la discusión mental que mantenía en ese momento con una enemiga que no veía desde que salieron de la secundaria, en la que por fin le soltaba todos los argumentos que se le ocurrieron tarde, porque frente al mostrador estaba un cliente.

—¿Qué quiere, señor?

—Supe que asté arregla monos aquí.

—Sí, está bien informado.

—Pues tengo este títere roto, que ya está re viejo, pero que quieren mis hijos quesque pa' usar en una cosa de la escuela... yo ya lo iba a tirar.

—Muéstremelo, por favor.

El señor, que obviamente tenía poco de haber salido de alguna comunidad rural, sacó de su cesto un títere artesanal , como una especie de mojiganga, pero del tamaño de un hombre. Amanda lo cargó, asombrada, pues se parecía considerablemente a Silvio, el hijo del sastre, que ella admiró en secreto desde que cruzaron un par de palabras cuando llegó a comprar un móvil para el bebé de su hermana, hasta que él había fallecido de un infarto ocho meses atrás, en un partido de fútbol de aficionados. 


—Sólo se necesita reparar el brazo y la mejilla rotos, y algo de pintura y barniz, no le va a salir muy caro.

—Menos mal, güerita.

—Venga por él el viernes.

Amanda observó el títere y pensó en todas aquellas veces que espió a Silvio, y por un instante fue como si estuviera allí, fumando un cigarro, sonriendo, caminando por la calle, bromeando con un maniquí de su padre, o cuando quiso morirse al verlo con su novia justo cuando ya casi se decidía a hablarle cualquiera de esos días. Decidió que no podía seguir viviendo así, que era el momento de cerrar la juguetería que le estaba robando todas sus horas. Al entrar a la cocina para notificar su decisión, su abuelo tomaba un chocolate sobre el desayunador. Se veía tan frágil, pero aún así se las arregló para recibirla con una sonrisa tierna.

—Fui al médico hoy, hija. Me recetó otras pastillas, pero están bien caras. Lo bueno es que ya viene Navidad y día de Reyes, ¿verdad?

—Sí, abuelito, no te preocupes que nos va a alcanzar perfecto.

Frustrada otra vez, Amanda no pudo dormir, así que bajó a reparar el títere roto, pero hizo mucho más de lo que era necesario: lo pintó de tal forma que lo dejó idéntico a Silvio.

El viernes, el dueño del títere fue a recogerlo. Amanda se encontraba un poco nerviosa por lo que iba a hacer, pero se atrevió.

—Buenas, güerita.

—Buenas, señor Orduña. Le tengo una muy mala noticia.

—No me diga...

—Tuvimos un incendio en la bodega, y su títere se quemó totalmente. Para recompensarlo, le voy a regalar dos juguetes nuevos de la tienda. De verdad, mil perdones.

—Bueno... pues no se preocupe. Como le dije, yo ya lo quería tirar.

—No sabe qué pena me da...

Esa noche, Amanda sí durmió bien, tal vez porque lo último que vio fue a Silvio, recostado junto a ella.

Image courtesy of Marcus74id / FreeDigitalPhotos.net
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miércoles, 30 de abril de 2014

EL NEGRITO GÓMEZ

Corría el año de 1967 y el señor Pimentel, uno de los más ricos de la ciudad, había acudido con su esposa y sus dos hijas al hipódromo. Negrito Gómez se coló gracias a que los invitaron a él y a su amigo Jonás a entretener a la concurrencia. Al señor Pimentel, de carácter jocoso, le gustó su espectáculo cómico y los invitó a actuar en una reunión que daría el siguiente día, donde recibiría a un duque que venía de España a conocer el país.

Negrito pensó, como siempre lo hacía, en su maestra Altagracia, y en cuánto le hubiera gustado asistir a una fiesta así, ella que había conocido la pobreza y los círculos selectos por igual, aunque luego se acordó de que no era muy fanática de la alta burguesía, y supuso que a lo mejor no. 


La única vez que Negrito Gómez había visto personas tan distinguidas fue cuando tenía diez años y trabajaba con un pescador. Un barco color vino encalló en el puerto de Veracruz y el negrito alcanzó a ver en cubierta a unas damas hermosas -o al menos a él le parecieron hermosas- que se sujetaban el sombrero para que el fuerte viento no se lo llevara. Aún recordaba vívidamente los colores ocres de sus vestidos, sus rizos castaños despeinándose y sus perritos ridículos corriendo por todos lados.

Al Negrito le llamaban Negrito Gómez porque una señora que así se apellidaba lo libró de las crueldades de la calle cuando era pequeño, y como todos le decían “Oye, negrito” para acá, y “Oye, negrito”  para allá, se le quedó Negrito como nombre de pila, pero la verdad es que no tenía identidad oficial, ni idea de quiénes habían sido sus padres. El caso es que la señora Gómez era una dama admirable que tenía ocho hijos y se dedicaba a remendar vestidos, y aún así permitió al chiquillo famélico dormir en su casa y le dio de comer. Cuando el niño consiguió trabajo con el pescador, un anciano que vivía solo en una choza en la playa, le prometió a la señora Gómez que seguiría yendo a la escuela pública y se fue a vivir con él, porque le dio compasión el pobre ermitaño. Cuando el señor ya nunca regresó del mar, Negrito volvió con la señora Gómez, a quien le iba un poco mejor porque había conseguido un trabajo extra en un teatro como vestuarista. Le consiguió un trabajo a Negrito allí, limpiando los pisos y las butacas. Era un teatro húmedo con las cortinas pardas y raídas, que albergaba a una compañía amateur, excepto por la señora Altagracia Manrique, que era una excelente actriz. Cuando la señora Altagracia era joven, la corrieron de su casa por sus aspiraciones artísticas, pero luego tuvo éxito en la ciudad de México, y entonces buscaron la reconciliación para presumir de su talento con sus amistades. Pero desde que había caído en desgracia otra vez, la acusaban de estar loca. Negrito sabía que, aunque era un poco melancólica, estaba más cuerda que él. A través de los años, ella le enseñó a Negrito a bailar, cantar y tocar el requinto, y pulió sus modos y su cultura, sin cobrarle un centavo, porque eran buenos amigos y ella tenía fe en él. Altagracia era bella, aunque las arrugas ya surcaban su rostro, y tenía muchos amigos cultos que organizaban bohemias en su casa. A veces Negrito lloraba porque las líneas de sus facciones se habían ido borrando de su mente, y no tenía ninguna fotografía suya. 

Altagracia tenía una gran colección de discos de música clásica, y el favorito de Negrito era uno de Chopin, que ella le regaló la última vez que se vieron antes de que sus hermanas se la llevaran a un hospital y nunca la pudiera encontrar. 

Triste por todo esto, fue por la bendición de su madre, la señora Gómez, que le dio un poco de dinero y un itacate, y decidió irse a la ciudad de México, como la señora Altagracia le había recomendado, con un par de camisas y el disco de Chopin como único equipaje. Al principio, durmió en la calle mientras tocaba el requinto y cantaba por el día para obtener dinero. Buscó a los antiguos amigos de su mentora, pero, aunque algunos lo recibían con amabilidad, le daban largas o le decían que su compañía o elenco ya estaban completos. Le aseguraban que le llamarían, pero Negrito no tenía casa, mucho menos teléfono. Luego descubrió un albergue para vagabundos, y consiguió trabajo de obrero, donde conoció a Jonás, que era payaso en la Alameda Central, y armaron un espectáculo juntos. 


Fue así como los vieron y los invitaron al hipódromo, y allí estaban, en un salón de la mansión Pimentel, donde las damas con vestidos de marca los miraban como si estuvieran hechos de mierda. Los europeos se divertían con ellos como si fueran dos changos del circo. Lo que le pareció triste a Negrito de no sentirse ofendido, es que era signo de que ya se habían acostumbrado a esos tratos. El espectáculo terminó y querían despedirse del señor Pimentel, y que les pagara lo prometido, pero estaba ocupado porque se acababa de encontrar a una vieja amiga suya. Para acceder a él se vieron obligados a atravesar la fiesta, lo cual disgustó a los invitados, que se abrieron como el mar rojo a su paso. Alcanzaron a escuchar cómo uno de los yernos de Pimentel comentaba el buen negocio que había sido casarse, en un supuesto tono de broma. Finalmente, el señor Pimentel los vio, les dio palmadas en la espalda, con auténtico agradecimiento, y, además de pagarles lo convenido, les regaló cigarros y dos pasteles.

—A sus órdenes, cuando guste.— le dijeron, y volvieron a sus casas de lámina.


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miércoles, 23 de abril de 2014

EL VERDADERO ROSTRO DE MICHOACÁN, PARTE 3


Fotografía de Liajes
Finalizaré con un par de aspectos que se quedaron pendientes, y espero que este recuento -brevísimo y nada completo- de lo positivo de Michoacán ayude, aunque sea a una sola persona, no a borrar este trance lamentable, pero sí a tener un panorama más realista. 

CULTURA

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, antes Colegio de San Nicolás Obispo,  lo fundó Vasco de Quiroga en 1540 para preparar a los evangelizadores, y se convirtió en una de las instituciones educativas de mayor importancia en el país. Se le nombró universidad en 1917, y actualmente enfrenta un panorama problemático, plagado de huelgas y suspensiones, que esperamos que se resuelva pronto para que se recupere en todo su esplendor.
Aula máter de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Fotografía de venamorelia.com.mx

Vinculados a la universidad o no, hay una enorme cantidad de mujeres y hombres que contra mil obstáculos organizan seminarios, eventos, talleres y encuentros del mejor nivel, a veces luchando contra las mismas instituciones que tendrían que apoyarlos. 

Un evento más o menos reciente, de presupuesto privado, pero que creo que puede tener un fabuloso futuro, es el Festival de Cine de Morelia, pero eso depende de que disminuya su carácter elitista y se incluya al público moreliano en la agenda, de lo contrario seguirá siendo bastante gris, como hasta ahora. Si por alguna casualidad feliz del destino hay entre mis diez o quince lectores alguien con influencia en el Festival, se agradecería que abrieran un poco más el programa, más conferencias, no sólo una por cada veinte invitados, entrevistas abiertas al público, que avisaran dónde y cuándo son las alfombras rojas, en lugar de tristes proyecciones gratuitas de las que ya tenemos siempre en los cineclubs.

Y para cerrar, un motivo que, por sí solo, haría a alguien quedarse aquí más de lo planeado:

GASTRONOMÍA EXQUISITA

Michoacán significa “Lugar de pescadores”, y no es gratuito, ya que hay las mejores truchas, charales (unos pequeños pescados que casi se encuentran solamente en los lagos de México, y que saben a gloria con una cerveza), y pescado blanco.

De Cotija son el queso con denominación de origen, que ganó un concurso como el mejor queso seco del mundo, y el inigualable chorizo.
Dulces típicos
Fotografía de travelbymexico.com

Dulces típicos que tienen origen prehispánico, pero mejoraron con la fusión cultural, cuyo único riesgo estriba en enfermarse de diabetes por no poder parar de comer. Ates, cocadas, chocolate casero, nieve de pasta...

Charanda
Fotografía de Thelmadatter
Junto con las "carnitas" de Quiroga -que hasta los vegetarianos confiesan extrañar- el platillo clásico y una de las estrellas de la cocina michoacana son las corundas y uchepos, que son algo así como tamales de alta cocina, las primeras triangulares y secas, los segundos con una textura más húmeda, suave y delicada.Y nadie se puede ir de aquí sin probar la sopa tarasca, las enchiladas placeras, y una ensalada de frutas con queso y chile, llamada gazpacho, aunque nada tiene que ver con el platillo español.

El licor clásico, aparte del rompope de los conventos y empresas privadas, es la charanda, destilado de caña o melao.

Les dejo como bono la danza de los viejitos. Tal vez no se aprecie muy bien porque no encontré un vídeo con calidad,  pero es un espectáculo folclórico bastante divertido.



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miércoles, 9 de abril de 2014

EL VERDADERO ROSTRO DE MICHOACÁN, PARTE 2.

LUCHA

Foto de Paul Alexander 
Prosigo aceptando que la situación en Michoacán es difícil y abrupta, no sólo en últimas fechas. Tal vez por la pobreza y el rezago algunos toman caminos torcidos, pero, desde aquí en el silencio, la mayoría de los michoacanos enfrentamos las carencias y adversidades con conciencia política y creatividad. Por ejemplo, cada quién puede tener su propia opinión sobre ellos, pero no cualquier sitio tiene una guardia comunitaria, nuestros propios "Vengadores". Rústicos, si quieren, pero reales.
Pero ya no hablemos de situaciones límite, y veamos un poco más de lo que la gente hace mientras su imagen se enloda en los medios gracias a unos cuantos sociópatas:

ARTE Y CULTURA

Por supuesto, los indígenas de la meseta tarasca tienen una fabulosa cosmogonía que, por suerte, ha sobrevivido hasta hoy, pero, independientemente de cualquier creencia religiosa o falta de ella, no se puede negar la labor de jesuitas, franciscanos y agustinos españoles durante la colonia para el desarrollo cultural y educativo, en especial del oidor Vasco de Quiroga, a quien los indígenas rebautizaron con cariño como Tata Vasco. Gracias a los colegios que fundaron y su labor para integrar ambas civilizaciones hubo un florecimiento cultural por cuyas consecuencias hemos logrado mantener la dignidad como pueblo.
Casa de las artesanías, Morelia
Fotografía de VeoKenxiz
El universo de las artesanías típicas en esta tierra no tiene límite, y requeriría mucho más que una entrada para abarcarlo: alfarería y cerámica, cobre, forja, hilados y tejidos, objetos diversos de tule, paja y chuspata, muebles de cuero y madera, las prestigiosas guitarras de Paracho, joyas extraordinarias de plata y oro, maderas y lacas, y juguetes que para muchos de nosotros son clásicos que nos regresan a la infancia.
Artesanías de madera y fibras
Fotografía de Thelmadatter
Pieza en técnica al negativo del Taller Hernández Cano
Fotografía de Ángeles Arévalo









En música hay dos vertientes, clásica, que tiene su corazón en el conservatorio de las Rosas, el más antiguo del continente americano, y la popular, que rescata la tradición indígena, y se expresa principalmente en las llamadas pirekuas. Aqui encontré esta hermosa interpretación clásica, por Rocío Próspero, hija de Salvador Própero, importante investigador de la música prehispánica. 


Otro ejemplo es esta pirekua que la enorme Lila Downs (aunque ella es oaxaqueña) seleccionó en su album "Una sangre/One blood":


En lo clásico destaca el autor Miguel Bernal Jiménez, quien impulsó al conservatorio, el cual con el tiempo alcanzó a ser el Centro de Excelencia Musical de América Latina, y el famoso coro de niños cantores de Morelia. 







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miércoles, 2 de abril de 2014

EL VERDADERO ROSTRO DE MICHOACÁN, PARTE 1

Foto de Alejandro Linares Garcia
Para los que lean desde otro país, Michoacán es un estado de la costa mexicana del Pacífico, cuna de la única civilización indígena, la purhépecha, que se resistió a la conquista más tiempo que el resto, y que cuando finalmente cedió fue de manera pacífica, y cede de la conspiración de independencia, pero también, últimamente, uno de los principales centros de operación de varios cárteles del narcotráfico. Por este tema, en estos meses, o incluso años, sólo se habla de su faceta violenta y oscura, y de todos los conflictos político-sociales que se  han derivado de allí. La imagen de nuestro estado ha quedado por el piso, y pareciera que es un páramo sin ley, donde reinan la indolencia, corrupción y miseria. Pero eso no es del todo justo, y por esa gran mayoría que formamos lo que en realidad es Michoacán, quiero quitar (un poquito) esa máscara de sangre e intentar revelar lo que realmente hay bajo el sol en este pedazo de tierra.*

AMBIENTES DE FÁBULA.

Cuando escribo sobre árboles exuberantes con más mariposas monarca que hojas, lagos que son un doble del cielo, pueblos mágicos, playas tornasoles, edificios y pirámides majestuosos, bañados de nostalgias que huelen a piedra añeja, y tardes con un hechizo de bienestar absoluto, no estoy comenzando a relatar un cuento de hadas como parece, me estoy limitando a describir, y muy someramente, la tierra donde tuve el privilegio de nacer y crecer.
Lago de Cuitzeo
Foto de www.mexicodesconocido.com.mx
Zona arqueológica de Tzintzuntzan
Foto de www.cie.umich.mx

Morelia, capital de Michoacán
Foto de la Secretaria de Turismo Michoacán
Pátzcuaro
Foto de Jenaro Parra

Es imposible transmitir la sensación deliciosa de sentarse a comer junto al lago de Pátzcuaro, o de regresar a casa y cruzar la alfombra de plata del lago de Cuitzeo como bienvenida, o entrar a cualquier mansión o iglesia colonial y sentir que todavía susurran nuestros antepasados en las estancias frescas de cantera, y ya no querer salir, o probar los aguacates, fresas, limones y demás exquisitos frutos de nuestra tierra generosa, lo extraño de visitar un pueblo enterrado por la lava como San Juan Viejo, o el simple hecho de mirar por la ventana cualquier día y sentir el viento templado en el cabello...

Santuario de la mariposa monarca
Foto de www.turespacio.com
San Juan Viejo
Foto de Lix Rangel







Costa de Maruata
Foto de www.viajandomexico.com











CARÁCTER PECULIAR

La michoacana, de Jesús Helguera.
Podría hablar de Alfonso García Robles, premio nobel de la paz, o del gran insurgente Morelos, o de tres de los mejores compositores de música popular en Latinoamérica, pero prefiero hablar de los ciudadanos comunes. Las personas de por aquí somos la aleación de la descendencia del legendario guerrero Tariácuri y de diversos linajes, además de españoles celosos de sus ideales, franceses, que algunos quieren suponer que eran nobles y otros que eran piratas, judíos conversos, orientales y, como en todo México, mestizajes tan diversos que ya es imposible precisarlos.

No todos entran en el perfil, desde luego, pero los michoacanos comunes somos, en rasgos generales, algo apáticos y tímidos en apariencia, pero sólo como engañosa envoltura de un espíritu de lucha y superación inquebrantable, con principios bien cimentados, dispuestos a superar siempre los obstáculos, que tenemos muchos y enormes, sin dejar de tener una dulzura  y serenidad características.  
Hombre michoacano
Foto de www.mexicodesconocido.com.mx

Algunos se han pasado de belicosos, pero esos son un grupo mínimo, y a los cuales se les ha puesto demasiada atención como para ahondar en su comportamiento. La mayoría preferimos el camino del trabajo, estamos buscando de manera constante formas nuevas de hacer las cosas, somos curiosos y nos gusta pensar, como dirían los estadounidenses, “fuera de la caja”. En cuanto a ideología, aquí no existen dudas o relativizaciones, seamos de derecha, centro o izquierda, religiosos o ateos, o puntos intermedios, tenemos claro quiénes somos y qué pensamos. A diferencia de otras comunidades más influenciables, aquí lo habitual es tener las raíces bien plantadas: nos importa mucho el honor, el respeto a nuestros padres, y seguir nuestros códigos personales con coherencia. Eso provoca que algunos no encajemos en ambientes sectarios o impositivos.

La verdad sea dicha, las familias tienden a ser matriarcales, porque las figuras femeninas son demasiado fuertes. Nuestras madres, maestras y amigas, blancas, morenas, de campo o citadinas, son la mayoría líderes en donde se paren, ejemplos de vida que nos acompañan para siempre y capaces de enfrentar cualquier prueba con tal de conseguir, no sólo la manutención básica, sino los sueños propios y de su familia. No es raro ver a una anciana que bajó con el mejor humor desde la montaña a comprar víveres para toda su prole, o a una profesora imponente que todos temen porque exige mucho más allá de la zona de confort.

*Esto no es promoción turística, nadie me está pagando.




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