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sábado, 21 de marzo de 2015

ESTUDIAR ACTUACIÓN: LO QUE SE CREE VS. LO QUE ES

Esta entrada está dedicada a mis extraordinarios profesores de Actuación: Alicia Hermida, Jaime Losada y Ana Ramos, y de Literatura Dramática: Ilya Cazés y Fernando Martínez Monroy. 

Ya te entregué en una ocasión una entrada sobre lo que es estudiar Ballet realmente, enfrentado a algunos mitos comunes. Hoy haré lo mismo con las clases de Actuación, porque también es un área sobre la que a menudo se escuchan cosas extrañas, o al menos exageradas, y porque parece que no tengo tanta imaginación.  En fin: 

LO QUE SE CREE:

Voy a estudiar Actuación, porque no soy una persona seria, ni útil, y no tendré que preocuparme por las mismas presiones que tendría en otra carrera. Mis días serán un coctel de locura estrambótica y flojera, y cuando vaya a clase un par de horitas, solo bastará con lucirme y ponerme intensa/o nada más porque sí. Hell yeah!!



LO QUE ES:
Al día siguiente tengo que hacer un examen sobre las partes de un reflector, presentar una escena, no pude ir a ver la obra de teatro que había que analizar, y, peor aún, toca improvisación y todavía me duelen los músculos por la clase de expresión corporal. ¿Dormir? ¿Tranquilidad? ¿Qué era eso? Ya no lo recuerdo.... tal vez ya no lo recuerdo porque toda mi memoria está ocupada con el texto nuevo, y no sé cómo resolver el personaje. También he olvidado los rostros de todos aquellos que conocí antes de consagrar las veinticuatro horas del día a esto... oh, por Dios, mañana hay ensayo a las 11:30 de la noche... y ni siquiera estoy en mi casa ¿De quién es este sofá?

LO QUE SE CREE:
A partir de hoy sólo me dedicaré a ponerme disfraces y a hacer payasadas, y por fin dejaré atrás la escuela, para la que era malísima/o. No tendré nunca más que abrir un libro o que tener algún reto intelectual de ningún tipo, pues mi única tarea sera repetir como perico lo que otro escribió, para lo cual no requiero mayor conocimiento.


LO QUE ES:
Y yo que pensé que no volvería a sentarme en un pupitre a escuchar teoría, escribir y leer, y va resultando que para "repetir" lo que otro creó, hay que entender el tema, el trasfondo, y absolutamente todo lo que ocurre con el personaje, incluyendo lo que aquel otro no escribió, además de memorizar tal cantidad de diálogo que las fórmulas de física no eran nada. Para llegar a eso me tengo que aprender las teorías sobre estructura dramática desde todas las perspectivas, hasta el punto en que ya siento que conozco a Eurípides  personalmente; Historia, desde punto y coma de la épica y mitología griega, hasta de cuál fumaba Ionesco; Gramática, pero muchísima Gramática, podría vomitar Gramática; cosas tan fascinantes como en que posición está la lengua cuando pronunciamos cada vocal y consonante; Anatomía, porque hay que conocer el aparato fonador y los músculos que ayudan a moverse en escena, y todos los días de la semana tengo que leer una obra de teatro, o un libro de algún señor denso, como Grotowsky, o técnico, como Stanislavsky, que me dejan más confusión que respuestas respecto al arte dramático, o sobre quién soy, o porque soy, o si merezco existir. Por cierto, sobre cada uno hay que hacer un ensayo. 

LO QUE SE CREE:
Todo en la vida de un actor es glamour. Desde este momento mi estilo, sex-appeal y savoir-faire y otras cosas elegantes con un guión en medio no pasarán inadvertidos para nadie. Los reflectores me siguen, todos me aman y ganaré millones.


 LO QUE ES:
Me alegro mucho de que hayamos aceptado a Marielo como tercer roomate, porque por lo menos así ya alcanza para el gas para bañarse con agua caliente y tal vez cocinar, además de que me da aventón desde el restaurante de comida rápida en que ambos trabajamos en el turno vespertino. Espero que encuentre a alguien en la vida que me acepte y me ame sin rasurar o arreglar, porque no he podido hacerlo, y cuando tengo tiempo estoy cansada/o. Al diablo con el sex-appeal. A quién fregados le importa ser sensual o fabuloso cuando tiene que ver otra película de Bergman a la que no le entiende ni los créditos.

LO QUE SE CREE: 
En la escuela de Actuación podré sublimar mi narcisismo y todos los días me aplaudirán. Lloverán  aquellos halagos que me merezco, y hasta el último movimiento que haga lo observarán con asombro y admiración.






LO QUE ES: 
Nunca me aplauden en clase, porque no se puede, y porque además mis compañeros están hartos de verme repetir lo mismo dieciocho mil veces, sin mencionar que la mayoría de esas repeticiones salen de la patada, y mientras más de la patada salen, más crece la furia de mi profesor o director, a la cual hay que temerle como a los rayos de Zeus, y si llego a su límite me revelará que tengo defectos que ni siquiera sabía que existían. Me aplaudirán en la muestra al público, pero sólo si les gusta, para lo cual requiero trabajar muchos meses... y aún así la audiencia está en su derecho de no disfrutar lo que estoy haciendo, y cabe la posibilidad de hacer el ridículo o de que se duerman o  me abucheen.

LO QUE SE CREE: 
 El escenario y las cámaras son todos míos. Desde el primer instante derrocharé talento y aplomo, y mi gran genio artístico deslumbrará en cuanto se abra el telón.






LO QUE ES: 
Durante mi primera clase tenía que pasar y hacer una improvisación cómica de un pato humanizado con una enfermedad psiquiátrica que expresaba su ira a través de una acción simbólica, y no supe qué hacer. Quería llorar y correr con mi mamá, pero las piernas y el cerebro no me respondían. Ahora, cuando lo recuerdo, sigo queriendo ir a llorar con mi mamá, aunque ya debería haberme acostumbrado a que por lo general enfrentarse al escenario es difícil y embarazoso, sobre todo cuando se ensaya por primera vez.


LO QUE SE CREE: 
 Los actores son los mejores mentirosos porque, ¡rayos!, a eso se dedican.




LO QUE ES: 
--¿Pero por qué, chicos, si son tan buenos actores, cuando intentan mentirme se ponen nerviosos, y son tan malos que puedo ver a través de ustedes que algo no es cierto de una manera patética?

--Porque, ¡rayos!, actuar y mentir son dos procesos muy diferentes, y la ficción no es engaño puesto que sabes que yo no soy Hamlet ni Ofelia.  Además, a veces los actores más bien pecamos de demasiado sinceros, cuando debíamos cerrar nuestra bocota.



LO QUE SE CREE: 
Cariño, si pretendes romper mi seguridad, autoestima y amor propio más vale que tengas un taladro de muy alto poder.




LO QUE ES: 
Creo que no lo hago bien, es más, estuve fatal. Es más, merezco morir porque estorbé a mi compañero. Tengo la nariz chueca, se ve peor a cuadro, y cada cosa que me dicen me hiere de tal forma que sangra mi alma insignificante. No voy a poder lograrlo. Y luego, Cosme y Ruperta son tan buenos... nunca voy a estar a su altura. Y si me vuelvo a equivocar, ya valió sorbete la vida.





LO  QUE SE CREE: 

¡¡GUAU!! En algún momento me tocará pasar a hacer una escena romántica con ese mega bizcocho que se deshace de bueno. 







LO QUE ES: 
Claro que sí, pero también con todos mis demás compañeros, incluído el que no se baña, a la que le sudan las manos, el que tiene mal aliento, con la que me acabo de pelear y todos aquellos del género opuesto a mis preferencias sexuales, que no me inspiran ni el más mínimo asomo de atracción.



LO QUE SE CREE:
Enamoro a cualquiera que se cruce en mi camino de seducción y placeres dionisiacos orgíasticos. ¡Sexo, drogas, buen vino, sexo, autos deportivos, desenfreno, fiestas, sexo!





LO QUE ES: 
Si tengo suerte para comer algo mejor que un sandwich del minisúper de la esquina, considero que fue un día maravilloso. Es más, tengo suerte si hubo tiempo de conseguir algo comestible. Me gustaría mucho que me alcanzara el día para pasar un rato con mi pareja estable a la que amo... cuando consiga una.

LO QUE SE CREE:
Fui a una de sus fiestas, y me la pasé bomba, pero déjame decirte que muchos estudiantes de Actuación tienen medio flojo un tornillo.





LO QUE ES : 
Fui a una de sus fiestas, y me la pasé bomba, pero déjame decirte que la mayoría de los estudiantes de Actuación están más orates que una cabra desorientada.








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sábado, 15 de noviembre de 2014

HORRORES POSTAPOCALÍPTICOS PRESENTA: Los espíritus sufrientes del purgatorio social.


Si pones suficiente atención -y si no, se asegurarán de que lo hagas- podrás escuchar sus lloros desconsolados por los pasillos de las oficinas, escuelas y supermercados, o leer sus desgarradoras penas escritas, tal vez no en el vaho de algún espejo, pero sí en el Twitter. Estos pobres individuos, que ningún mal han hecho a nadie, se tienen que enfrentar día con día a ofensas que, de tan insignificantes, hieren como metralla. No obstante, no te preocupes por ellos, pues lucharán hasta el fin por hacernos entender lo desconsiderados que hemos sido, pero, sobretodo, por quitarle el puesto a tus causas, porque eso de la defensa de los derechos humanos y de chillar por cosas graves e importantes es tan melodrámatico y como de los 70's, más si consideramos que hay tanta bobada por la cual ofenderse y molestarse, como...


EL FUMADOR EXILIADO


Un pobre hombre sufre confinado al patio trasero de su casa, a medio metro de donde se encontraba antes.


























































































































¡Abuso atroz! ¡Atropello a la libertad!Todo un grupo de seres humanos condenados al ostracismo durante quince minutos, máximo veinte, sólo por un legítimo gusto personal, que a nadie nos compete juzgar. Considera, lector, la situación tan indignante: encima de tener que tolerar durante años el fastidio de las personas irrespetuosas tratando de comer mientras ellos fuman, y a esos alérgicos al humo, con sus insufribles vías respiratorias inflamadas, ojos llorosos y migrañas, ahora resulta que ellos sí tienen derecho a respirar, mientras que los fumadores tienen que pasar por el inconveniente de caminar cinco pasos a la ventana o balcón más cercano, o aún peor: salirse a la calle o al patio, en el inclemente clima templado que suele hacer, y con el smog tan terrible que dañará sus pulmones delicados sin remedio. Lo peor, sin embargo, son las madres aprensivas que insisten en tener al niño en una burbuja. ¡Déjenlos enfrentarse a la vida!, o mejor que se salgan ellos a la calle, con toda la seguridad que hay. Además, ¿quién no disfruta el delicioso aroma del místico incienso de nicotina, amoniaco y otras sustancias que se usan para quitarle el sarro al excusado? Seguramente la respuesta es: esos pesados ancianos y enfermos, que misteriosamente sí pueden aspirar y ponerse hasta las chanclas con su tanque de oxígeno enfrente de quien sea, y en cualquier interior. ¿Por qué la diferencia y discriminación? No es posible que hayan creado una ley tan arbitraria en contra tuya, ciudadano de bien, que trabajas tan duro para gastarte gran parte de tu salario, sustento de tu familia, en cajetillas.

El rostro del egoísmo monstruoso.

LAS CRIATURAS SON PRIMERO

Es la historia de un amor como no hay otro igual...

Nada se compara a la emoción de comprar las chambritas, y esas pequeñas camisetitas tan tiernas, hasta del equipo de fútbol consentido, la carreola, la camita y la tina, moñitos para el pelo, el cepillo minúsculo y toda su comida de un mes, mientras se preparan para la llegada del nuevo miembro de la familia... Alfombrita de Pulgas. Bueno, Señorita Condesa de Pulgas, para ti. Pero la felicidad se oscurece cuando los humanos, esos seres perversos que siempre tienen segundas intenciones, critican que traten mejor al perro que a sus hijos. Faltaba más, si la criatura desvalida descendiente de los lobos que puede sobrevivir sola en un basurero o bosque necesita de ellos, mientras que a los hijos hay que hacerlos independientes. Además, los niños son insoportables, todas las ex-compañeras de la prepa con las que se reúnen en el café ya saben de memoria el calvario que se pasa con ellos, y cualquiera tiene claro que no hay mejor momento que cuando se acaban las vacaciones, porque nos lo han dicho cada verano e invierno unas diez veces. Mientras tanto, Alfombrita siempre estará allí, sin hablar ni tener emociones complejas, desafiar nuestro intelecto o creencias, con su amor incondicional, que lo único que pide es que la alimenten, acaricien, bañen, limpien su caca hasta el final de sus días, la lleven al veterinario, le quiten las pulgas, cepillen su cabello y le lancen la pelotita babeada que apesta a muerto, porque si no hiciéramos alguna de esas cosas nos odiaría, con justa razón, y porque por supuesto que esa es la definición de amor incondicional. Qué desafortunada actitud la de censurar la noble labor de cuidar a un ser vivo, que, a diferencia de un humano deleznable, jamás haría la guerra o construiría una bomba atómica, así como tampoco sería capaz de escribir un libro, crear un medicamento contra el cáncer o una computadora. Si un día se come la cara de su dueño después de que sufrió un desmayo, es su instinto, hay que recordar que es un animalito, pero en cambio el mocoso sí es consciente de lo que hace, y ya tiene media hora exigiendo que escuchen lo que le pasó en la escuela, y no es posible que no sepa que los tiene hasta el copete. Seguro van a tener que pasar por el suplicio ignominioso de llevarlo al parque o al cine el fin de semana, pero no olviden su correa, o es capaz de correr detrás del carrito de algodón de azúcar. Por supuesto, lo peor que estas buenas almas tienen que enfrentar es al bebé llorón. Jamás debieron acostumbrarlo a los brazos, además ¿qué no ve que la mamá está acunando a Alfombrita para su siesta de la tarde, en la cual sueña que puede corretear a un gato, chapotear en el retrete y ligarse al french-poodle buenísimo del vecino, como cualquier perrita normal, en lugar de tener que cubrir sus carencias afectivas y vestir un suéter cuando ya tiene pelaje? 

¡Es tan demandante y mañoso!

LA PERSONA SERIA Y RESPETUOSA.

Un muchachito formal toma nota de todas las ofensas que le has hecho para acusarte con tu mamá.

La comedia existe desde tiempos inmemoriales, cuando en la antigua Grecia irrumpieron escritores de lo jocoso como Aristófanes y Menandro, pero ¿a costa de qué? ¿de burlarse de la condición humana? ¡Qué groseros! Una persona que se precia de seria y respetuosa no puede más que sentir indignación cuando alguien hace mofa de lo que sea, porque la risa es lo más espeluznante que alguien puede provocarle a otro. No significa que no tengamos sentido del humor, podemos carcajearnos hasta que nos arda la mandíbula, siempre y cuando sea de algo que nosotros no somos o hacemos, de alguien que nos cae mal y, sobre todo, que no lo consideremos políticamente incorrecto. Se deben tener límites. La farsa del Casanova que no puede contener su libido, qué simpática, mientras sea heterosexual, y de razas, mejor ni hablamos, a menos que te burles de tu tez de pollo desplumado, porque eso sí que es hilarante. Si alguien no entendió un sarcasmo obvio, a un grado en que la gente empieza a sospechar que tiene síndrome de Asperger, la solución más congruente es que, a pesar de que la mayoría se esté desternillando, en consideración a un ser susceptible se suprima para siempre ese tipo de humor tan engañoso, que además es de amargados. El pastelazo, en cambio, será estúpido, pero inocuo, y nunca ofensivo, a menos que seas cremor tártaro, porque entonces sí no hay derecho. Por supuesto, no nos confundamos, la mesura en la comedia sólo debe aplicarse a la ficción, en especial a los géneros de lo grotesco. Por ejemplo, lo que ahora llaman bullying son sólo bromas inocentes que siempre se han hecho los jovencitos, tampoco hay que caer en el terreno de la exageración, porque ¿qué sería nuestra infancia sin unos cuantos crímenes contra la integridad moral y física?

El año pasado, esta mujer insensible recibió una demanda millonaria por parte de la comunidad de bizcos orejones con choque anafiláctico, y de la de defensores de la dignidad de los chimpancés.

LA FINA, ESPECIAL Y DELICADA JOYA INVALUABLE DE OCCIDENTE.

La princesa que todos aman perdona condescendiente que no hayan colocado su alfombra roja, y levanta su piecito grácil para facilitar que reparen su error.
Existen, y con eso basta para que su presencia sea invaluable para cada uno de nosotros, y que tengamos que prepararnos para recibirlos con fanfarrías y modificando nuestra personalidad cada vez que nos hacen el favor de entrar por una puerta.Tener los medios para ir a la escuela, un smartphone y oler a shampoo de frambuesa -todos financiados por mamá y papá- son los méritos ciudadanos que necesitamos, y si encima tiene sentido de la moda, ¡qué pepita de oro nos hemos encontrado! Nadie lo puede negar o salir con sus rollos de aportaciones relevantes e igualdad, sin saber para sus adentros que es un envidioso y resentido social que, de tan ardido, ni la pomada le sirve. A continuación relataré un par de escenas que aconsejo leer con discreción, porque es posible que al lector le recorra un escalofrío de terror: 

Érase una vez una damita, de belleza poco notable, notas medianas en la escuela, demasiado rímel y una tez morena que ella dice que proviene de su ascendencia mediterránea y del bronceado en Ixtapa, que caminaba por un pueblo mágico con sus lindos zapatitos de tacón de quince centímetros, y  la adorable Señorita Condesa de Pulgas asomada a través de su bolso, el cual podía o no ser una copia de un diseño de marca, cuando de pronto se encontró frente a ella con un panorama inenarrable: un grupo de indígenas se preparaba para vender sus productos en la plaza. ¡No es posible! Ella estaba tan despreocupada hacía un momento, y de repente el montón de inditos se atreve a salir a la luz, en el pueblo donde nacieron y viven, para ganarse la vida. Arruinarle un paseo a la reina de lo poco provechoso, o peor aún, tener otra forma de vida, es imperdonable.

O esta otra: un infortunado mozuelo que le pega a su novia, cuyo abdomen y trasero hacen evidente que siempre olvida ir al gimnasio, pero que es indiscutiblemente bello y sensual porque tiene el cabello dos tonos más claro que la media y posee un auto, se ve obligado a la tortura indecible de citarse con sus amigos en una base de camiones urbanos. ¡Dios, qué olor! ¡Qué miseria! Nuestro joven amigo fruncirá afligido su pequeña naricita redonda y rosada, y exclamará por el celular: "¡Apúrate a llegar, que aquí está lleno de cerdos!", mientras revisa de arriba a abajo a un conductor de camión que -aquí vamos de nuevo con la misma necedad- comete la agresión de salir a la intemperie a hacer su trabajo. 

Este sinvergüenza osó transitar por su pueblo de origen mientras una bonita familia de buenos valores, que no sospecha que está menos instruida que él, vacacionaba allí.
Esas son algunas de las protestas trascendentales de hoy, y conminemos a que sigan adelante, pues seguramente muchas manos se alzarán para ellos:



Imágenes cortesía de anankkml, gameanna, Sura Nualpradid, marin, khunaspix, stockimages, Stuart Miles, Serge Bertasius Photography y Elwood W. McKay III en freedigitalphotos.net


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miércoles, 19 de marzo de 2014

HORRORES POSTAPOCALÍPTICOS PRESENTA: La red de las arañas neuróticas.


Tal vez doy a entender lo contrario con este tipo de entradas, pero me fascina vivir en estos tiempos. Lo único que pretendo cuando escribo este montón de cháchara es ayudar a mejorar ciertos “detallitos”. Tendemos a quejarnos demasiado de  lo revuelto de este mundo y de la falta de principios, etcétera, pero en realidad eso siempre ha existido. Sólo hace falta leer un poco de historia. Creo que incluso sea un avance que todo esté más a la vista, porque significa que somos menos hipócritas. Sea como fuere, es un privilegio estar en la era de la tecnología que nuestros antepasados durante siglos sólo soñaron. El Internet es el equivalente más cercano a la magia.

Lástima que haya seres que se empeñan en quitarle lo placentero, o, mejor dicho, en convertir la experiencia de navegar en la red en un martirio y que, presumiblemente, lucen de esta forma: 


NEGATIVIDAD Y DESCONTEXTUALIZACIÓN.


Ven todo de la peor manera posible y se imaginan los escenarios más terroríficos en cuanto a cualquier tema, pero lo extraño del caso es que terminan diseminando sus paranoias tremendistas hasta en los comentarios de una entrada de blog sobre cómo quitarle las bolitas blancas a un suéter. Pareciera que esta cofradía tiene como fin último hundir a la humanidad en la absoluta neurosis y no descansarán hasta infectar cada rincón de la red.

Pero, más que eso, pretenden dejar claro que son tan agudos que siempre van a encontrar inconsistencias en todo, incluso si a alguna persona le costó años de esfuerzo. La verdad es que no les gusta nada, sea blanco, negro o naranja con rayas. Lejos de parecer instruidos, ésta es la impresión que dejan, ¿o no?: 


BULLYING CIBERNÉTICO. 


Esto te puede pasar si…

1.    ERES FAMOSO.- Si te conocen en todos lados, sea por tus méritos o no, y cometiste un error, dijiste algo mal o te ocurrió una cosa que a cualquiera le sucede a diario, prepárate, porque si las celebridades de antaño sufrían con la prensa, ahora es el momento en que toda la sociedad tiene la herramienta perfecta para lapidarte.

2.   TIENES UN DEFECTO FÍSICO VISIBLE.- Tus dientes son grandes, te depilaste la ceja de más, te pusiste algo demasiado entallado… espero que también tengas el estómago para ver tu rostro en un meme ofensivo.

3.   ERES DE BARRIO.- Y no tienes derecho a tomarte fotografías y subirlas a tus perfiles,  porque ellos estarán allí, siempre en vigilia, listos para interceptarlas y burlarse de tus costumbres, letreros sobreimpuestos en colores neón y nivel educativo.

4.    TE GUSTA ALGO QUE ESTÁ DE MODA ODIAR.- Esto parece tener cierta carga de género. Durante mucho tiempo lo callé, porque no quería ser exagerada quizá, pero es evidente que basta con que algo o alguien simpatice particularmente a la mayoría de las mujeres, especialmente adolescentes, para que lo consideren inferior de forma automática. (Antes de que me crean paranóica, piensen cuántas veces han escuchado algo como "eso es para nenitas")

5.    RESPIRAS.- Sin embargo, por favor, ¿cuando hemos visto que un troll discrimine a la hora de molestar?

CONSPIRACIONISTAS 


De acuerdo, sí, nuestros gobiernos nos han engañado lo suficiente como para sospechar y no sabemos quiénes controlan el orden mundial, ni cuáles son exactamente sus propósitos. Pero ese es el detalle: no-tenemos-la-menor-idea. 

No obstante, imaginación si sobra en este valle de lágrimas de los desterrados hijos de Eva, y al parecer los símbolos Iluminati hasta en la caja del cereal ya no son suficientes, y ahora estamos controlados por una sociedad perversa de alienígenas, los reptilianos, que han tomado formas de personajes poderosos, como la reina de Inglaterra o Chespirito. No estoy en LSD, ni es una película de los ochentas de bajo presupuesto, parece que la cosa va en serio. 

Haciendo un poco de investigación para esta entrada, de lo cual me arrepiento y avergüenzo, descubrí un foro donde compartían sus teorías sobre cómo a todas las estrellas de Hollywood las sustituyen con un doble: un alien de esos o una especie de robot sintético. Ni siquiera el caso de doppelgänger más factible, el de Paul McCartney, está comprobado, pero resulta que hay todo un grupo de obsesos que afirman cosas que implican una acusación, que de no ser absurda sería grave, sin que exista manera de probarlo. Salí de allí mientras me recorría un escalofrío. Ya no hace falta ir al psiquiátrico para enfrentarse a la locura. 

Pero una conclusión sí saqué: si los humanos que nos estarían dirigiendo o entreteniendo son los que están a cargo de esos foros, bienvenidos sean los reptilianos. 

DEMASIADA INFORMACIÓN


Hay temas de la vida de los contactos que una definitivamente prefería desconocer, o imágenes perturbadoras que sería más pertinente no obligar a las personas a presenciar, especialmente si consideramos que hay muchos menores que están conectados, quizá más que los adultos. No obstante, la falta de tacto para los contenidos impera, así como la obsesión, más común de lo que se esperaría, de gritarle al mundo que, digamos, por fin pudieron hacer popó, y la dirección del restaurante donde está el baño en que lo lograron.

Información es poder, pero demasiada, y tan enredada, contradictoria e inútil, sólo nos crea caos mental.

EL SIMPLE HECHO DE COMENTAR


En un cómic del fabuloso ilustrador Matthew Inman, aka The Oatmeal, vemos lo horrible que se vería que en el Louvre hubiera un pizarrón para comentar las obras de arte:

"Esta pintura es increíble. No puedo creer que de hecho esté viendo a la Mona L- ¡Pero qué demonios, ese tipo es un imbécil!"

No propondría que se destierren -del todo- las secciones de comentarios en la red, pero qué tal pensar mejor lo que vamos a decir, si vale la pena decirlo y revisar antes de publicar si al menos logramos formar una frase coherente (sobre todo si tienes dedos gruesos, verdes y viscosos). Es decir, ¿creemos realmente que todas nuestras opiniones valen la pena…? 

(No, ya cortando el rollo, ¿dónde firmo para que eliminen los comentarios de Youtube?)

¿SI ALGO NO LES GUSTA ¿POR QUÉ #/&(* ENTRARON A ESCUCHARLO/VERLO/LEERLO?


En la vida tenemos poco tiempo para lograr todo aquello que anhelamos, y la verdad es que a veces tenemos que luchar para no perderlo haciendo cosas que queremos y no debemos… pero perderlo entrando a revisar algo que nos disgusta, eso si ya no lo entendí. Lo curioso es que, gracias al Internet, he descubierto que hay personas que por el simple placer de destrozar algo pierden varios minutos de su vida, que sumados son horas, en leer o escuchar algo que supuestamente detestan. 

Por ejemplo, quién no ha leído a algún geniecillo que pone al final de, digamos, una lista de “10 consejos para solucionar [inserte algún problema común]” un comentario como: “los que recurren a la autoayuda son unos subnormales”... “¿Entonces qué haces tú paseando tu inteligencia privilegiada por aquí?” le responde más de uno, con justa razón. 

A mí ya me tiene un poco cansada entrar a disfrutar mi música favorita, clases que gente generosa sube gratis, un vídeo o un artículo interesante, y ver la sarta de, no críticas bien fundadas, sino insultos y descalificaciones hacia personas que admiro o que simplemente no se lo ganaron, por parte de ociosos que podrían haber pasado de largo el enlace si el asunto no les gusta, y ya. He optado por nunca bajar a la sección de comentarios, y eso es triste porque antes disfrutaba conversar o debatir con las personas en tono amigable.

ACOSO Y CRIMEN


Esto ya es el extremo, y en realidad todo lo anterior son nimiedades si pensamos en verdaderos peligros, como secuestros, trata de blancas, fraudes, robos de identidad. Es necesario tener mucho cuidado, no confiar tan fácilmente y, definitivamente, enseñar a los menores a que no hagan contacto con desconocidos, y mucho menos acuerden ningún contacto externo, porque una cosa eran aquellos tiempos en que mamá nos dejaba a solas con Homero Simpson, y otra muy diferente es que los niños puedan estar hablando con QUIEN SEA, mientras la señora se complace en lo calladitos que se quedaron. Las providencias, adultos o no, son sencillas, como desconectar siempre la cámara web, manterner bajo perfil, no dar santo y seña de  nuestra localización y acciones, ni querer ligar por este medio, pero la presión para ser bichos hípersociables que mantienen determinadas apariencias está impidiendo que algunos tomen en cuenta lo básico.

Y para no hacer el cuento más largo, todo esto sólo revela que la prudencia es una virtud demasiado infravalorada...  

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miércoles, 5 de marzo de 2014

LOS ESTIRA Y AFLOJA DE LA PROCRASTINACIÓN.


De manera oficial, la procrastinación es diferir o aplazar. Mi propuesta es “eufemismo elegante de hacerse bien pendejos”.  El caso es que tenemos que darle la vuelta a ese problema que es inherente al ser humano, pero que nos impide rendir e incluso disfrutar al máximo en nuestras vidas. Ya hay muchos consejos aquí en la red para dejar de postergar esas tareas que tienen que realizarse a como dé lugar, pero intentaré abordar soluciones desde la perspectiva de una procrastinadora compulsiva en rehabilitación, a la que no le han funcionado los tips habituales. Así que, como la experta en la materia que me considero, osaré dar algunas recomendaciones, que, por supuesto, corren el riesgo de ser perfectamente inútiles o más de lo mismo. En principio, retomo la forma popular de “estira y afloja”, porque la procrastinación es como una liga. Cuando sucumbimos a ella, pareciera que nos estamos consintiendo, pero en realidad estamos estresados y envueltos en una nube culpígena, y queremos forzar al tiempo, estúpidamente, puesto que es una unidad fija. En cambio, cuando nos divertimos después de asegurarnos de que el deber está cumplido, podemos “aflojar” la liga, pero de verdad.  

1 EL GRAN AUTOENGAÑO. 

EL ESTIRA: En nuestra cabeza le ponemos unos vestiditos bien lindos de seda como: “Estoy bien cansado”, “Me siento un poco malita”, “Es que tengo trastes que lavar”, pero la mona aulladora de la verdad sigue gritando: NO ME DA LA GANA HACERLO.  

EL AFLOJA: Decirse la verdad: “no quiero”, sin disfrazarlo de “no puedo”, y simplemente dejarlo pasar, sin juicios de ningún tipo, y ponderar si vale la pena dejarse llevar por la desgana en ese momento o poner otro grano de arena al resultado que queremos a la larga. Podemos dar unos pequeños saltos, gritar contra la almohada, subir y bajar escaleras o sacudir las extremidades para que la ansiedad se nos desprenda, pero lo que funciona mejor, en mi experiencia, es simplemente hacer aquello que no queremos, sin darle tiempo a nuestra reticencia de interferir, como cuando nos empinábamos sin respirar aquel licuado horrible de la tía Conchita. 

2 SUEÑO, HAMBRE Y OTRAS URGENCIAS.

EL ESTIRA: El cuerpo tiene necesidades, y a veces llegan en un momento inoportuno. 

EL AFLOJA: Hay ocasiones en que es imposible, y tenemos que hacer acopio de voluntad, respirar profundo y seguir adelante, pero en general la solución es fácil: satisfacerlas. Una siesta de media hora y un rendimiento óptimo de dos horas es mejor que cabecear tres horas frente a la pantalla mientras escribes sandeces, y un bocadillo furtivo en una junta larga se le perdona a cualquiera, si después su intervención es espléndida. 

3 FALTA DE ATENCIÓN

EL ESTIRA: A unos más que a otros, pero nos cuesta enfocarnos y prestar atención única y exclusivamente a un solo asunto determinado, y tenemos una pésima coordinación para actividades físicas. Nuestra mente tiende a divagar y parlotear como perico de mercado.

EL AFLOJA: Callar la mente. Si no se cree en la meditación como algo místico,  se puede aplicar de forma práctica: unos minutos con los ojos cerrados y en una posición cómoda para permitir que los pensamientos que estorban se resbalen de nuestros cerebros antes de acometer la tarea, y algo importante es no autocensurarse las distracciones o errores, sino solamente volver al aquí y el ahora en automático. 

4 TENER LA MENTE EN BLANCO

EL ESTIRA: Ahora es al contrario: clásico que cuando quieres meditar te imaginas toda la conversación pendiente que tienes con el personaje más incómodo de la oficina, pero a la hora de necesitar la creatividad a tope, entonces sí la mente está en blanco.

EL AFLOJA: En algún lado leí que tener la mente en blanco era bueno, porque si la tenías llena ¿cómo iban a llegar las ideas? Me parece que esto es MENTIRA. Las ideas no llegan así como mariposillas en el bosque, hay que estimularlas y desenterrarlas desde lo más recóndito de una cueva que está envuelta en los mullidos recovecos de nuestros flojísimos sesos. Para esto puede servir buscar información sobre el tema a tratar, ver imágenes, música y videos que detonen esas chispas de genialidad que todos tenemos, hablar con personas que sean autoridad en la materia, pero definitivamente hay que sacar el pico y la pala, empezar a balbucear lo que sea con tal de ir asociando conceptos, no sentarse a esperar a que los diamantes broten de la tierra y se posen en nuestra mano.

5  CARTUCHOS QUEMADOS

EL ESTIRA: Ya escribiste todas las entradas de blog que se te ocurrían, ya entregaste esos ensayos en la universidad desde todos los enfoques posibles… no te queda ninguna idea, las usaste todas. 

EL AFLOJA: Buenas nuevas: las ideas son un recurso renovable. Lo digo por este blog. Cada miércoles es el mismo pánico: “¿Qué escribo hoy?”, gimo, mientras me jalo los cabellos y camino angustiosamente por toda la casa. Al final, con un poco de esfuerzo, siempre se me ocurre algo, así que si me provoco calvicie habrá sido en vano. Siempre tenemos algo que decir, siempre podemos correr unos metros más.

6 LA SERPIENTE DEL EDÉN

EL ESTIRA: Siempre hay algo más divertido que hacer que ponerte a trabajar o empezar a hacer abdominales. Allí está la computadora, con sus redes sociales y sus series descargables, sus fotos de guapetones y recetas de espagueti, invitándote a probar el fruto del tiempo perdido que ni Proust encontró. Los videojuegos… o esa fiestecita donde va a correr la cerveza como ríos de placer, o el paseo que se antojaba.

EL AFLOJA: Voluntad. Y si, como yo, no la tienes, hay que obligarse. Si tienes una adicción, y no me refiero a sustancias, sino a música, videojuegos o lo que sea, pídele a alguien que te ayude y te permita acceder sólo a determinada hora. Cuando haya pasado más o menos un mes (tal vez más, no funcionan los veintiún días, comprobado) ya estaremos habituados a prescindir de ello. Bloquea las páginas que te quitan el tiempo, y sólo deja dos o tres periodos para usarlas en el día. Así de plano, como si fueras maestra de primaria en el salón de cómputo o jefe esclavista de oficina de gobierno. Yo uso LeechBlock, pero debe haber otras aplicaciones, según el navegador. Si la fiesta se interpone en tu camino a la excelencia, el éxito profesional, o lo que sea que estés buscando como meta de vida, aprende a decir NO, a menos que tu meta de vida sea quedar bien con todos, lo cual desde ahora te informo que es imposible.

7 DESORDEN

EL ESTIRA: Puede ser material o mental, de objetos, de actividades, de conceptos, y ya hay una maraña tan terrible, que cuando regresas de retozar en el limbo procrastinador, ahora sí ya no encuentras ni por dónde tirar del estambre.

EL AFLOJA: Hacer un alto y dedicar unas horas o incluso un día a hacer un “aseo general”, literal o figurado. Limpiar el espacio de trabajo, u organizar el portafolio otra vez siempre va a ayudar. También hay que mantener la computadora libre de archivos que no usamos, hacerle un análisis de antivirus periódicamente, etcétera. Recomiendo un programa llamado CCleaner que quita la basurilla de forma automática. Pero sobre todo, y lo más difícil, hay que organizar los pensamientos y limpiar las telarañas del ático. Hay personas que no podemos ceñirnos a un horario estricto, y para eso yo me vi obligada a idear mi propio sistema. Tengo una tómbola con pelotitas, y cada una tiene un número. Le asigno un número a cada tarea, o a cada libro que tengo que leer, y entonces dejo que el azar me sorprenda con el orden de los pendientes que he de solucionar o el libro que toca leer el día de hoy. Lo que trato de decir exponiendo el hecho de que me vi obligada a tratarme como bebé, es que se puede organizar el tiempo y el espacio pasándola bien, con una actitud de juego.

8 FALTA DE MOTIVACIÓN

EL ESTIRA: Creo que esto es lo más duro, cuando el problema supera la flojera o las ganas o necesidad de hacer otra cosa, sino que ya viene de un asunto más profundo, como inseguridad o depresión. No nos sentimos capaces de ser buenos en nuestra área o perdimos el sentido.

EL AFLOJA: En todos lados dicen “busca ayuda profesional”, pero no toda la gente tiene los medios para hacerlo. No obstante, hay consultorios psicológicos gratuitos, en línea o telefónicos, que seguramente son una buena opción. Lo primero es la aceptación, lo demás es tener la firme resolución de caminar hasta ese punto donde nos tendremos absoluta confianza y hemos restaurado el valor y la pasión por nuestros ideales. También es válido aceptar que  esos ideales no eran nuestros o ya expiraron, y empezar de cero.  

Espero que a alguien le funcione alguno de estos consejillos, y si piensan en algo más, comenten, porque lo agradeceré yo también...

Image courtesy of Apolonia / FreeDigitalPhotos.net
 

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