-Quiero dedicar esta entrada con mucho cariño a mis grandes profesores Leticia Dávalos, Olga Méndez, Luis Maya, Raúl Platas, Guillermo Hernández y Lelis Reyes.-
Creo que cuando alguien tiene una
idea equivocada sobre algo que amamos, lo fácil es ofenderse. A
menudo no nos tomamos el tiempo de explicarle a esa persona lo que simplemente
desconoce, porque no lo ha experimentado jamás, y por eso hoy me di a la tarea
de contarles a todos ustedes cómo es realmente estudiar danza clásica. Aunque
lo abandoné y no me dediqué a nivel profesional, pasé muchos años de mi vida inmersa
en esta hermosa disciplina, y veo que la cultura
pop la ha tratado de una forma un tanto distorsionada -para que me entiendan,
algo así como cuando los mexicanos nos vemos reducidos a sombreros gigantescos
con adornos que nunca hemos visto en la vida, y tacos tiesos y amarillos del
estilo de los que no existen-, y pienso que tengo elementos para derribar ciertas ideas.
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LO QUE SE CREE:
El ballet es un
universo cursi para nenas ñoñas y delicadas, que prácticamente desaparecen
entre un océano de tul rosa, flores, brillantina y risitas melosas.
LO QUE ES:
El ballet es una
disciplina física y artística para mujeres (y hombres) con carácter, resistentes
y metódicas, a veces hasta rudas. Las nenas ñoñas y delicadas no soportan tres
clases sin salir corriendo a lloriquear con su mamá. Lo del tul, las flores y
la brillantina, que sólo se usan en escena, tienen que ver con las antiguas concepciones de femineidad,
puesto que la indumentaria clásica se remonta a los siglos XVIII y XIX, especialmente a la época del romanticismo, cuando las mujeres usaban vestidos vaporosos y
recargados, y a las creaciones de una diseñadora rusa de principios del XX, Karinska, que
tenía un estilo particular de bordados complejos, muy de su país. Con todo, los
tutús (la faldita que parece un plato alrededor de la cintura) ni son la regla,
ni tan exagerados, ni son siempre color rosa, ni de un solo tipo. Lo que podría considerarse cursi proviene de las historias románticas y los seres fantásticos que a veces las protagonizan, pero no necesariamente de su intérprete. El “rosa”
de las mallas y las zapatillas en realidad es un salmón pálido, tirando a ocre en ocasiones. Actualmente la ropa de trabajo, como leotardos, y otros accesorios, es
negra, blanca, o de otros colores neutros, austera, de telas deportivas, y su
único fin es permitir la movilidad y que los profesores vean cada músculo para
corregir. De hecho, el tutú es una prenda complicada de confeccionar que mayormente
usan las primas ballerinas y solistas.
Nunca en más de una década entré a una clase, ensayo o audición donde hubiera
un grupo de niñas regordetas con rizos, tutú clásico almidonado y diadema de
florecitas. NUNCA. Ahora que tampoco creo que tenga nada de malo ser más empalagoso que una capirotada si a alguien le da la gana, pero es absurdo suponer que así tiene que ser siempre, especialmente en este caso.
LO QUE SE CREE:
Las chicas que se
dedican con demasiado ahínco al ballet están dañadas psicológicamente de algún modo, ya sea porque
se esfuerzan demasiado en alcanzar la perfección, no soportan las presiones, son histéricas o quieren lograr un cuerpo esbelto al grado de volverse
anoréxicas y bulímicas.
LO QUE ES:
La danza requiere
concentración, repetición constante y equilibrio literal y figurado. La concentración, por
definición, es alejar la mente de distracciones, para enfocarla en un punto
concreto. Alguien con ardillas en la azotea no puede alcanzar un debido nivel
de atención, mucho menos uno tan agudo como el que requieren las artes
escénicas, y tendría que abandonar la carrera. Del mismo modo, una persona con tendencia a la ansiedad, o a cualquier tipo de psicopatía, no soportaría repetir cientos de veces un sólo
movimiento sin azotarse contra la barra, con lo cual queda claro que la
serenidad y la paciencia aquí son condiciones sine
qua non. El equilibrio también depende de una mente no sólo sana, sino
entrenada. Por ejemplo, te propongo que te coloques en una posición precaria, y
le pidas a alguien que te sostenga sólo con el dedo meñique. Notarás que puedes
mantenerte en pie, pero que cuando la persona se retira, caes, y te preguntarás
por qué antes mantenías el equilibrio a pesar de que un dedo meñique no es un
soporte en absoluto. Porque tu cerebro te
lo hacía creer. Asimismo, aunque no se puede negar que hay compañeras que se
angustian de más por bajar de peso y no deberían, una alimentación correcta es también
indispensable para el rendimiento adecuado de cualquier bailarín, y eso me
lleva a...
LO QUE SE CREE:
Todos los hombres que
bailan son gais, porque los merosmachos
hacen deporte.
LO QUE ES:
Muchos bailarines son gais, lo cual ni le importa
a nadie, ni les resta ningún valor, pero en verdadmucha gente se sorprendería
si supiera la cantidad de hombres heterosexuales que son bailarines o se
han interesado por la danza clásica en algún momento de su vida. Y todos los anteriores, sin importar su orientación sexual, e incluso según el
cliché, seguirían siendo machos, puesto
que resulta que la danza ES UN DEPORTE. La diferencia es que, en otros ámbitos, el atleta
puede darse el permiso de sudar, caerse, poner cara de sufrimiento y hasta llorar,
mientras que el bailarín (o bailarina), al doblar su función como artista,
tiene que poner su mejor sonrisa y lucir como si estuviera volando entre
almohadas de felpa aunque en realidad esté sintiendo el dolor más grande, y
seguir adelante como si fuera el príncipe o una sílfide, aun cuando haya
sufrido una caída o esté agitado/a. Lo común (y se supone que tendría que ser lo
obvio) es que los hombres no usen tutú de ningún tipo, ni zapatillas de punta,
y que éstas no se sujeten con listones, con excepciones, como que los
bailarines formen parte de un proyecto travesti como Trockadero, o que usen las puntas en
clase sólo para fortalecer algunos músculos indispensables como los abductores
o los empeines. Un bailarín también debe hacer pesas, porque <inserte música
de revelación dramática> las bailarinas no poseen el peso de una pluma, sino
el de una mujer estándar, y ellos necesitan estar listos para alzarlas por los
aires con seguridad.
GIF de blog.relay.im
LO QUE SE CREE:
Bailar de
puntitas es bien fácil y los brazos de una bailarina están casi inactivos, como
si fueran serpentinas.
LO QUE ES:
Lo de los brazos es
comprensible, porque parece –y debe parecer- que así es, y porque,en cierta
forma, es cierto si se considera que el trabajo de brazos no se compara al del
resto del cuerpo. Sin embargo, tampoco significa que no exista. Los brazos deben
estar activos todo el tiempo, sin dejar caer los codos, y accionan alongándose
desde los omóplatos, lo cual involucra todos los músculos desde el centro de la
espalda hasta la punta de los dedos. Pero que alguien suponga que poner todo su
peso sobre la punta del pie es fácil, o que la mujer que soporta ampollas, uñas
caídas, juanetes y otras protuberancias extrañas y dolorosas sin queja alguna -porque lo vale- es “frágil
y delicada”, sí es un proceso de razonamiento que nunca voy a entender aunque viva
cien años…
Image courtesy of sattva at FreeDigitalPhotos.net
LO QUE SE CREE: Las maestras de ballet
son señoritas enchongadas, dulces y distraídas, que sólo hablan abstracciones
mafufas como: “Déjense llevar por el viento que roza sus sensaciooneees...”,
mientras se balancean de un lado a otro como sauces.
LO QUE ES: Los profesores y
profesoras de ballet, unos más, otros menos, son extremadamente serios, rigurosos
y técnicos. Por lo regular no se visten ni se peinan como el alumnado, y a
veces ni siquiera realizan los ejercicios porque se dedican a observar. Si no
sabes la nomenclatura en francés y de todas las posiciones, estás frito/a. En
las clases libres, es decir, que no son ejercicios fijos, sino que montan la
rutina en ese momento, si no te la aprendes a la primera, con suerte a la segunda,
estás frito/a. Si conversas con el de al lado, te recargas en la barra, te
sientas, cometes un error de postura que se supone que tendrías que haber aprendido
en tu primera clase, te fuiste para el lado contrario en la coreografía… vas
tan frito/a que te carbonizaste, si no es que ya te echaron del salón, previa
humillación pública, dos errores atrás. Antiguamente, algunos llevaban un bastón con el que castigaban a los despistados... y sí, joven noventero, yo también estoy pensando en esto hace renglones:
(Imagen de lolmanagement.com)
LO QUE SE CREE: Sólo una joven
delgada, espigada, alta y blanquita puede serunagran bailarina y
aspirar a ser solista.
LO QUE ES: Como la joven delgada,
espigada, alta y blanquita que soy, te aseguro categóricamente que esa es una
total y absoluta mentira. Ni tener esos atributos físicos te garantiza tener el
talento para bailar, ni carecer de ellos te impide lograr la excelencia. En
todos los casos es la constancia, la pasión, la gracia y el empeño los que llevan
a buen puerto. Por supuesto, de patrañas racistas, ni hablar. Esta
clasificación es injusta para todas, porque a estupendas bailarinas las condena
sólo por bobadas como “no tener suficiente cintura”, pero
también porque a las que poseemos aquellas características nos restan mérito, y lo digo
porque yo inicié con la flexibilidad de un tronco, debido a mi herencia
genética, y mi avance a menudo se le atribuyó a mi complexión, no al enorme
esfuerzo que hice cada día. Pero en fin, la forma y el color del cuerpo no importa, sino lo que haces con él después.
BONUS:
LO QUE SE CREE: Que los listones se colocan de esta forma tan coqueta:
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LO
QUE ES: No son sandalias de gladiador, ni alpargatas. Los listones son
para sujetar, no solamente de adorno, y se atan a la altura del tobillo, nunca más arriba, porque eso podría ser hasta peligroso.
Para demostrar que no hay condicionamientos que valgan, y cerrar esta entrada derribando todas las concepciones erróneas de una forma más elocuente que cualquier cosa que pude escribir aquí hoy, está Misty Copeland, una prima ballerina que empezó a una edad tardía, y es curvilínea, morena, fuerte, sensual y fabulosa.
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