miércoles, 22 de enero de 2014

HORRORES POSTAPOCALÍPTICOS PRESENTA: The Coca-cola Issue.


  "Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es tan sólo encantadora o aburrida." -Oscar Wilde   

Los debates socio-políticos maniqueos de sobremesa, incluso cuando se llevan a cabo con serenidad y sentido –cosa que rara vez ocurre- generan un sentimiento desagradable en los interlocutores, que va de una ligera preocupación a la más desenfrenada psicosis paranoide… peor si conlleva alguna disyuntiva ética. Pero en el momento actual, en que todo es un torbellino de ideologías, violencia, sospechas y transiciones caóticas, creo que es en particular complicado ver las cosas con una perspectiva adecuada, o por lo menos saber qué rayos significa "adecuado" o qué es "correcto". A ese terrible sentimiento que se agolpa en la boca del estómago con ciertos temas, y a las discusiones con socialistas que no sueltan su iPhone, les dedico esta entrada, pero también planteo un conflicto engorroso concreto: para cambiar el paradigma económico actual ¿bastaría con ignorar que estamos inmersos en él y patalear en su contra? o ¿si no puedes con el "enemigo", únete a él?
          Hace pocos años, me vi envuelta en una dramática controversia sobre si es "adecuado" o no para una empresa social o cooperativa aceptar dinero de una empresa capitalista, con cuyos procedimientos, ha quedado bastante claro, no estamos de acuerdo muchas veces. El ejemplo ingenuo específico era si seríamos capaces de recibir un financiamiento cuantioso de Coca-Cola. Un par de camaradas se mostraron en una postura muy radical, levantando el dedo flamígero para indicar que si una empresa osaba aceptar dinero de Coca-Cola, entonces ellos no la aprobarían como empresa social y perdería toda credibilidad para hundirse en la negrura de la nada. Yo, mientras tanto, pensaba para mis adentros: 1.- ¿Alguien en la vida les va a preguntar, o le importará un sorbete, lo que opinan estas personas sobre la credibilidad de su empresa social?, y 2.- ¿En qué universo paralelo Coca-Cola destina recursos, y además en abundancia, a pequeñas empresas con misión social o cooperativas?

De entrada, esa discusión en particular tenía mucho de absurda, e incluso resultaba improcedente, por esas y otras razones, pero creo que el tema medular es preciso tocarlo en algún momento de la vida, a pesar de que por punto medular entiéndase una espina clavada en el trasero.   

Con mucha seguridad, expuse lo siguiente, aunque en realidad el asunto me llenó de conflictos y dudas hasta el insomnio:

En consideración a algunos preceptos del cooperativismo: cooperación y apertura, supuestamente se descarta la idea de excluir a alguien por su raza, sexo, religión o ideología política. En “ideología política” cabría suponer que si tú eres capitalista o de derecha, aún puedes participar, y que cualquiera que esté dispuesto a aportar algo es bienvenido, porque ese tipo de apertura en la cual sólo admitimos a quien nos cae bien, o no nos haga “ver mal” ya empieza a oler feo. Por otro lado no me parece que la vida sea tan fácil como para andarse con remilgos ante una buena oportunidad. Otro de mis argumentos más importantes fue que, si no estamos de acuerdo con los procedimientos de X empresa, y queremos que desaparezca de la faz de la tierra, ¿en qué le afecta que rehuyamos su ayuda? Es como lanzarle bolas de papel a un búnker. En resumen, me parece que no somos tan importantes como para suponer que con el látigo del desprecio abatiremos a Coca-Cola (a menos que todos dejemos de consumir sus productos). Por ahora, las que tienen el dinero y el poder son precisamente ESAS empresas, y si queremos formar parte de la repartición justa de los recursos, tenemos que buscar la manera de “bajarlos”. De hecho, esta idea me parece surgida de la más elemental lógica.

De ahí, como una persona que, sin ser apolítica, no comparte las ideas de ninguna postura radical, me pareció que hacer alianzas con empresas grandes no es precisamente opcional, sino FUNDAMENTAL para dar el gran paso hacia la economía social solidaria. Esto significa darse cuenta de que los “capitalistas” no son entes extraterrestres o unas máquinas sintéticas (aunque no falta el conspiracionista que opina lo contrario, pero eso lo dejamos para otra edición de HPP), también son seres humanos y tendrían que incluirse en esta teoría de inclusión –utilizo tremendo pleonasmo a propósito-, para que así un día pueda haber un cambio sustancial en nuestro destrozado mundo. De otra forma, es comer pan con lo mismo, la misma gata pero revolcada, o como gusten. Pero entonces viene el nudo en el estómago... ¿cuáles son las implicaciones?

Cuando leí sobre Mohammad Yunus, premio Nobel de la paz, que hizo un trato con Adidas para fabricar calzado accesible para los pobres en Bangladesh me confirmó en principio lo que yo pensaba. La virtud de este hombre es que sabe observar lo que la gente de verdad necesita y se compromete a hacer lo que sea necesario. Menciona también, no sé si de manera ilusa, que las empresas capitalistas pueden empezar a cambiar su manera de hacer las cosas al sentir la satisfacción de ayudar. No obstante, tengo entendido que el proyecto no funcionó, y que es muy probable que la intención de Adidas fuera promocionarse en India, donde nunca usan tenis, sino sandalias de manufactura local. 

Pero aún así.... ¿Se trata de ayudar de verdad, o sólo parecer bondadosos y alternativos? De elegir la primera, lo que digan los demás o el riesgo a fracasar no importa, siempre y cuando no se dañe a nadie (cito a Yunus cuando le decían que si se aprovechaban de él las empresas: “¡Que se aprovechen de mí todas las empresas!”). De elegir la segunda entonces impediremos hasta la ayuda más urgente con tal de no herir nuestro prestigio. Los problemas empiezan cuando confundimos principios con falso orgullo, y gritar como mono aullador con tener la razón.

  Y, en fin, siempre se nos ha dicho con sabiduría que de política y religión no hay que hablar, para evitarse altercados... pero, por otro lado, en términos de literatura dramática: sin conflicto no hay acción.

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miércoles, 15 de enero de 2014

UNA COPA

La esfera borgoña se formó al chocar con el cristal, con un rumor líquido de voces de amigos queridos. Al deshacerse sobre sus labios, su tacto emulaba el bouquet ácido y dulce de la piel de aquel hombre de ojos verdes. 


Todos estaban muertos, pero para ella, a través de una copa de vino, en su soledad se derramaban los aromas de alguna reunión venturosa perdida en el pasado.

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miércoles, 8 de enero de 2014

SPIRIA 5


La niña dragón que dominaba los vientos.

Desde el ventanal se extendía ante sus ojos el acantilado de Bron, profundo, oscuro y devastador como la decepción de Armanda, que comprendió en sus propias entrañas la pena en el rostro de la fallecida Malij aquel lejano día en que la conoció.

Un año atrás, Armanda aún viajaba con Facio por cada rincón de Spiria, en pos de las dragonas. El supuesto plan era ponerlas a salvo, asegurarse de que Nain entendiera que debían regresarlas a los lugares que les había asignado el rey Arzo, por el bien de la nación, y cobrar la recompensa que salvaría la aldea de las brujas. Un golpe de suerte quiso que, después de comerse todo el ganado de la región, los jabalíes que llevaba la comitiva de Facio atrajeran a Edo y terminara metiéndose sola en su mullida jaula sin mayor esfuerzo por parte de sus perseguidores, después de masacrar a los animales. Pero esa suerte no mejoró la atmósfera entre ellos. Facio ya no confiaba en Armanda, y había ordenado a su equipo que le retiraran el habla y le redujeran las porciones de comida. Aunque antes nunca la trataron precisamente como reina, Armanda no entendía el cambio. 

El ejército de Nain, mientras tanto, estaba cerca de ellos y ya les habían llegado los rumores de que muchos vieron y vitorearon a un grupo que arrastraba dos jaulas colosales con las dos dragonas que el gobierno creía de su propiedad. Armanda percibió a las huestes del rey desde el monte Colerb, avanzando por el valle y a tiempo para esquivarlos, pero sus compañeros no quisieron escucharla hasta que vieron por si mismos a los soldados que se aproximaban al campamento, sin que ya pudieran recurrir a otro método que no fuera la diplomacia... o la magia.  

Pronto se agotaron los argumentos, de por sí insuficientes, para no entregarles a las dragonas, y los ánimos se excitaron. Ninguno estaba tan molesto como Valiant, que al ver a Armanda al lado de Facio se llenó de celos, y fue él quien propuso que terminara la innecesaria discusión de una vez, los arrestaran a todos y se llevaran las jaulas. A eso procedían, cuando todos se desvanecieron en el aire.


Para trasladar a los dos dragones, a Facio, a su comitiva y a sí misma lejos del peligro, Armanda se vio obligada a usar casi toda su magia, y, tras aparecer todos en las montañas, quedó débil. Preocupado y ya no tan molesto, Facio se confrontó con ella, seguro de que le había puesto un conjuro para decir la verdad. Ella pudo probar que no fue así, al mostrarle sus frascos para el efecto intactos.


De cualquier manera, creo que me hechizaste sin quererdijo Facio antes de besar a Armanda. Eso tampoco fue como ella se lo había imaginado tantas veces, sino mejor. 

Al día siguiente, ella estaba a punto de liberar a Edo en las montañas, cuando Facio le pidió que la llevaran consigo hasta que se aseguraran de reunir a las cuatro. 

El siguiente destino para la comitiva era el convento, donde recogerían a la pequeña Malij. Era casi igual a su madre en el físico, pero era la primera vez que no se trataba de una autofecundación, por lo que sus ojos y su piel tenían un poco más de pigmento, y su carácter extrovertido era similar al de su padre. La niña y Armanda se llevaron bien desde el primer momento, lo cual complació a Facio. Para sus adentros, pensó que ya tenía reina, y ahora sólo le faltaba Napay...

La dragona del fuego ya acechaba a Thesia, y, en cuanto se aseguró de que el ejército habia dejado sola a la ciudad, la sobrevoló lanzando llamas. Un soldado raso, que habían enviado a espiar a Facio, estaba en el palacio cuando se desató el desastre, e informó a Nain que la debilidad de Napay era que sus entrañas eran altamente inflamables. Nain subió personalmente a la torre más alta, y desde allí disparó un cañón apuntando al centro de la enorme serpiente. Aunque falló la primera vez, la segunda dio justo en su estómago, lo cual inició una combustión fatal que conduciría a una era de hielo y oscuridad, excepto que la escarcha de Edo surgió de repente y salvó a Napay. Armanda y Facio habían seguido el rastro de la única dragona que les faltaba, la cual se desplomó moribunda sobre tres edificios, dejándolos en pedazos. No era posible cargar a un dragón, y Armanda ya no tenía los medios para moverla, por lo que tuvo que mandar a un mensajero para que avisara a la bruja Mirta cuanto antes. 

Entretanto, el pueblo ya se había puesto a favor de Facio, y un disturbio dio inicio. El ejército, que después de horas apenas apareció, intentó frustrar la irrupción de la turba al castillo, pero era tarde. Estaban a punto de arrojar a Nain y su familia al fuego, cuando Facio pidió que le perdonaran la vida, a cambio de entregarle el trono. Nain había amenazado con secuestrar a Malij para que Facio le diera a Holok, y ahora fue él quien tuvo que ceder a un chantaje para poner a salvo a su familia.

En medio del caos, la bruja Mirta llegó. Mientras corría a su encuentro, Armanda sintió que la tomaban del brazo. Era Valiant.

Créeme, no te conviente estar con Facio, no sabes cómo es él...

Armanda echó en saco roto la advertencia, y se ocupó de lo importante: transportar Napay a un lugar seguro con las otras tres dragonas. Mirta sacó su maletín y se encargó de todo. 


Unos meses después, el nuevo rey y Armanda se casaron, en medio de un júbilo generalizado. No obstante, una vez seguro de su poder, Facio llevó a cabo lo que en verdad quería. Desde niño, Arzo le metió en la cabeza que él sería un mejor rey, y le sugirió sin querer que si controlaba a los dragones, también controlaba a Spiria. Por ello, Facio se casó con Malij, y, aunque su deber era quedarse en Thesia y cumplir con sus obligaciones de príncipe, las evadió yéndose a Bron, para criar a Holok. Por fin, había conseguido a Edo y a Napay y no pensaba dejarlas salir de Bron. Facio se sentía superior y dueño de todo y todos, incluída Armanda, que, a pesar de que amaba a su esposo, no estaba de acuerdo con su proceder, y lo hizo saber al liberar a Nain y su séquito de los calabozos. Pero Facio creía saber como privar a una bruja de su magia, y reaccionó quitándole el maletín de pócimas y encerrándola en sus aposentos. Así nadie pudo evitar que se convirtiera en un dictador esclavista que chantajeaba a sus súbditos con usar o matar a las dragonas si no lo obedecían.
Napay sobrevivió un año, con los cuidados de Armanda y Malij, pero ya no resistiría mucho. Después de una noche de dolor, dio a luz. Un instante antes de morir puso a su pequeña hija en las manos de Armanda. Armanda susurró en el colosal oído "ella estará a salvo, te lo juro". 

Lo que Facio desconocía es que una bruja solo usa las pócimas como auxiliares para no desgastarse demasiado, pero la magia proviene de su centro, igual que los elementos de las dragonas, y el único motivo por el cual Armanda no escapó de inmediato, fue porque necesitaba reunir todas sus fuerzas...

Y por eso es que en todos los libros se lee que la reina Armanda se convirtíó en la heroína principal de Spiria después de poner a las dragonas en su hábitat y verse obligada a quitarle la vida al único hombre que amó, Facio de Bron, y mirar sus ojos apagarse entre sus manos. Fue en realidad como una eutanasia, porque en ese momento los grupos de rebeldes tenían planeado un desenlace mucho más cruel para el rey. Nunca se supo nada más de Armanda, o de la desaparecida villa de las brujas, pero Malij, la niña dragón que dominaba los vientos, reinó igual o mejor que su bisabuelo Arzo y llevó a Spiria a su era de mayor esplendor.

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